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La violencia y el VIH son
potencialmente mortales y ambos ejercen efectos negativos persistentes en la
salud y el bienestar. Hay muchos factores que colocan a las mujeres en
relaciones violentas con un mayor riesgo de ser infectadas por el VIH y otras
Infecciones de transmisión sexual (ITS), algunos de los cuales incluyen:
Factores biológicos:
·
Las relaciones sexuales obligadas pueden aumentar el
riesgo de infección por VIH. El sangrado o la lesión de la mucosa vaginal o
rectal crea una entrada para el VIH hacia el torrente sanguíneo, facilitando
así la infección.
·
Las mujeres ya se encuentran en un riesgo al menos dos
veces superior que los hombres de contraer el VIH por vía sexual, posiblemente
debido a una mayor fragilidad de las mucosas vaginales y en parte a diferencias
específicas en la concentración de virus en semen y secreciones vaginales.
·
Las membranas vaginales están expuestas a los fluidos
infectados durante horas después de la penetración, lo que aumenta
considerablemente el riesgo de transmisión.
·
A menudo las ITS pasan inadvertidas y por tanto no
tratadas en las mujeres. La falta de tratamiento aumenta la vulnerabilidad de
las mujeres frente al VIH al tiempo que puede provocar infertilidad, embarazo
ectópico (tubárico), mortalidad infantil y cáncer de cuello uterino.
Factores económicos:
·
Falta de acceso a trabajos bien remunerados, poca
experiencia laboral o educación deficiente, aislamiento, discriminación,
privación de derechos de propiedad, etc., son sólo algunos de los factores que
pueden hacer que las mujeres sean económicamente dependientes de sus parejas.
·
El desequilibrio de poder creado por la dependencia
económica y la violencia pueden hacer que las mujeres sean incapaces de
“negociar” el uso del preservativo o de abandonar a las parejas que las sitúan
en riesgo.
Factores culturales:
·
Muchas sociedades, en todas partes, demandan de las
mujeres que sean fieles incluso cuando los hombres no lo son. Cuando el
compañero de una mujer mantiene múltiples parejas sexuales, la sitúa en mayor
situación de riesgo de contraer el VIH.
·
En muchas culturas no está bien visto que las chicas
conozcan sus cuerpos y tengan información sobre sexo, al tiempo que se las
enseña a que consideren su cuerpo como una propiedad de los hombres (padres,
novios o maridos). Ante una ignorancia culturalmente reforzada, una gran falta
de poder y la amenaza de violencia, las mujeres experimentan poco o ningún
control sobre cuándo y cómo tener relaciones sexuales en su vida, y puede que
consideren patrimonio masculino la toma de decisiones sobre la relación sexual,
incluido el uso de condones.
Los microbicidas son productos en
desarrollo, que se aplican en la vagina o el recto, para la prevención de la
transmisión sexual del VIH y otras ITS. Es probable que se desarrollen con
formulaciones diferentes, como geles o cremas, que se insertarán mediante un
aplicador, una esponja o un supositorio de liberación retardada, o como anillo
intravaginal que podría tener una duración de varios meses.
Los microbicidas podrían servir
de ayuda a las mujeres inmersas en relaciones de violencia.
Los microbicidas podrían servir
de ayuda a las mujeres que se encuentran en relaciones abusivas a protegerse de
infecciones de transmisión sexual, entre ellas el VIH, reduciendo así la
posible carga añadida a su ya comprometido bienestar físico y psicológico. En
algunos casos, los microbicidas también podrían prevenir los embarazos no
deseados. Dado que las mujeres que se encuentran en una relación violenta
tienen menos probabilidad de poder negociar el uso de contraceptivos o
condones, los microbicidas podrían ofrecerles un valioso medio de protección
alternativo.
¿Servirán los microbicidas también como
contraceptivos?
Algunos de los microbicidas en
investigación protegerán contra el embarazo y otros no. Los microbicidas
anticonceptivos de “doble acción” podrían ofrecer protección tanto frente al
embarazo como frente a la infección a aquellas mujeres que desearan satisfacer
ambas necesidades con un solo producto. También podrían ofrecer una muy
necesaria alternativa a las mujeres que eligieran no usar métodos de
contracepción hormonal, como píldoras o parches.
Pero también necesitamos
microbicidas no contraceptivos. Con los condones, las mujeres tienen
que elegir entre tener hijos y la prevención del VIH. El acceso a un
microbicida no contraceptivo daría a las mujeres una tercera opción, mediante
la que poder bloquear la infección al tiempo que permitiría la concepción.
¿Servirán de protección frente a todas
las ITS?
Aunque la protección frente al VIH es
el principal objetivo, cada microbicida en desarrollo se estudiará para
comprobar su acción frente a una serie de ITS habituales. Diversos productos
parecen tener la capacidad de reducir el riesgo de al menos una o dos ITS,
además del VIH. Ningún microbicida será eficaz frente a todas las posibles
infecciones, pero es probable que puedan desarrollarse microbicidas de amplio
espectro, capaces de prevenir el VIH y al menos unas cuantas ITS.
¿Por qué no tenemos microbicidas
todavía?
Se han
identificado más de dos docenas de posibles microbicidas y se están estudiando
para averiguar cuáles serán seguros y eficaces para su uso regular. Por
desgracia, no se dispone de suficiente financiación pública para llevar a cabo
esta investigación con eficiencia. Conseguir poner un microbicida en el mercado
en un futuro cercano no depende tanto de la velocidad del progreso científico
como del aumento de financiación para apoyar la investigación, desarrollo y
acceso. Si queremos tener microbicidas, tenemos que exigir que los gobiernos
aporten suficiente financiación para desarrollarlos sin más dilación.
Si disponen
de microbicidas, las mujeres pueden reducir el riesgo de infección y embarazo
no deseado, incluso en el contexto de sexo obligado no protegido. Las mujeres
que viven con VIH podrían reducir su riesgo de reinfección y disminuir su ya
elevada vulnerabilidad a otras ITS e infecciones vaginales. Para las mujeres
VIH negativas, los microbicidas pueden ofrecer la esperanza de que se llegue a
abandonar una relación abusiva manteniéndose libre de infección. Las mujeres
que viven en situaciones de violencia doméstica luchan cada día para recuperar
el control sobre su cuerpo y su futuro. Los microbicidas podrían convertirse en
una herramienta más para conseguir este objetivo.