Perspectiva de la sociedad civil sobre la Declaración de Dublín sobre cooperación para la lucha contra el VIH/Sida en Europa y Asia Central

Martes, 24 de febrero de 2004

La siguiente declaración presenta algunos de los resultados de la Conferencia Ministerial sobre VIH/Sida en Europa y Asia Central “Rompiendo barreras”, celebrada en Dublín, Irlanda, los días 23-24 de febrero de 2004, con la participación de organizaciones de la sociedad civil. Este documento se realizó a partir de comentarios previos de las organizaciones de la sociedad civil durante la elaboración del borrador de la Declaración de Dublín, y presentaciones de los miembros de la sociedad civil durante el propio encuentro en Dublín. Al hacer estos comentarios regionalmente específicos, somos conscientes de las amplias realidades y el contexto de la pandemia del VIH/Sida a nivel global.

Preámbulo
Los miembros de la sociedad civil dan la bienvenida a los estados participantes y al compromiso de sus gobiernos para ayudar a afrontar la crisis del VIH/Sida en Europa y Asia Central a través de la formulación y puesta en práctica de la Declaración de Dublín.
Sabemos que la epidemia de VIH de más rápido crecimiento del mundo está teniendo lugar en Europa y Asia Central debido a que las lecciones aprendidas sobre VIH/Sida de las que disponemos en la actualidad en torno a la experiencia de países en desarrollo, así como las oportunidades de acción, no han sido incorporadas o integradas completamente en acciones específicas y cooperaciones entre gobiernos y organizaciones de la sociedad civil en nuestros países.
Aplaudimos al gobierno irlandés por el liderazgo que está mostrando al convertir el VIH/Sida en una prioridad de su actual Presidencia de la Unión Europea y por aprovechar la oportunidad de desarrollar un punto constructivo en algunas de las actuales deficiencias de las políticas de la UE en relación con el VIH/Sida. Apoyamos la Declaración de Dublín, que ofrece una herramienta esencial y valiosa para volver a centrar la atención en la pandemia del VIH/Sida en nuestra región y afrontar esta urgente crisis mediante una cooperación más estrecha entre líderes gubernamentales y civiles, así como a través de un mayor compromiso político en las acciones y objetivos que incorpora.
Imploramos a todos los delegados gubernamentales participantes, representantes de la sociedad civil e individuos que toman parte en esta reunión que aseguren personalmente que la Declaración se convierta en un verdadero catalizador colectivo para la acción inmediata en aras de invertir la oleada de VIH/Sida en nuestros países y comunidades. Nuestro objetivo colectivo debería ser un único estándar de calidad para los programas y servicios de VIH/Sida en Europa y Asia Central.
En el contexto de nuestro amplio apoyo a la Declaración, desearíamos ofrecer algunas perspectivas específicas de la sociedad civil.
Apoyamos de todo corazón la reafirmación de la Declaración de UNGASS de 2001 sobre VIH/Sida como base de políticas actuales y futuras, de objetivos y de compromisos de todos los países y asociados. También damos la bienvenida a la afirmación de la Declaración del Milenio de Naciones Unidas en lo que se refiere al VIH/Sida, y nos alegramos al descubrir que la Declaración se reafirma en otros importante marcos de trabajo para políticas y acciones. En particular, el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (ICDP) y la Plataforma para la Acción de Beijing. Por tanto, reconocemos con firmeza cada uno de esos marcos de trabajo en nombre de la sociedad civil, y abogamos por su integración por parte de todos los gobiernos en futuros desarrollos de políticas, por inconsistentes que puedan parecer para los puntos de vista de una minoría de países.
Nos sorprendió y preocupó observar la ausencia de un reconocimiento específico de la Declaración Doha sobre TRIPS (siglas en inglés de Acuerdos sobre Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio) y Salud Pública.
También nos sorprendió que se hubiera desperdiciado la oportunidad que tenía la Conferencia Ministerial de Dublín de revisar, o incluso hacer referencia, al progreso de determinados países hacia el cumplimiento de la Declaración de UNGASS. Este hecho podría haberse basado en la autoevaluación realizada por cada país en 2003 y de la que se informó en septiembre de 2003 en una reunión de seguimiento de la Asamblea General de Naciones Unidas.
Apoyamos en especial la importancia clave que la Declaración de Dublín sitúa en el trabajo conjunto para reducir la crisis del VIH/Sida mediante una mayor coordinación, cooperación y colaboración tanto dentro como entre nuestro países. Damos la bienvenida y apoyamos el énfasis concedido a la contribución esencial de las personas con VIH/Sida y la sociedad civil, así como el reconocimiento de la vulnerabilidad y la capacidad de actuar de las personas jóvenes como fuente de recursos en relación con el VIH/Sida. Mantenemos una actitud abierta y directa hacia una auténtica colaboración multisectorial como un requisito previo para el liderazgo y la buena gobernancia. Ha habido más que suficiente discusión previa sobre el deseo y la necesidad de colaboración verdadera, en particular entre gobiernos y sociedad civil. Vemos una acción concreta para establecer colaboraciones transparentes y equitativas como uno de los indicadores visibles del liderazgo en el ámbito del VIH/Sida.
También apoyamos totalmente la inequívoca corroboración por parte de estados, gobiernos y agencias de la ONU representadas en la Reunión Ministerial de Dublín sobre el argumento basado en la evidencia para la provisión de servicios de reducción del riesgo y otros tipos de apoyo a las personas usuarias de drogas. La reducción de riesgos es una base esencial de la prevención y la atención al VIH en nuestra región, y en otras, y la Declaración de Dublín anima intensa y adecuadamente a todos los gobiernos y autoridades nacionales relevantes a adoptar esta estrategia.
Estamos de acuerdo con las declaraciones que describen una vulnerabilidad al VIH más elevada en personas que usan drogas, hombres que tienen sexo con hombres, trabajador@s del sexo, incluyendo mujeres y niñas sometidas a tráfico, prisioner@s, minorías étnicas y poblaciones migrantes/móviles dentro de la región.
Apoyamos la Declaración de Dublín sobre el VIH/Sida en prisiones en Europa y Asia Central, también presentada durante esta reunión.
Sin embargo, debemos insistir en ir más allá del lenguaje pasivo de la Declaración de Dublín para destacar recomendaciones claras y definidas para acciones colectivas esenciales y específicas que algunos gobiernos y la UE deben llevar a cabo de inmediato. Los siguientes puntos, algunos de los cuales han sido mencionados sólo brevemente en la Declaración o durante las presentaciones de la conferencia, requieren mucha mayor atención.

Sobre el liderazgo
Suscribimos la necesidad de un potente liderazgo por parte de la sociedad civil para alcanzar los objetivos y metas de la Declaración de Compromiso de UNGASS. No obstante, esto requiere la creación de un clima de apoyo y capacitación por parte de los gobiernos (incluyendo la adopción de legislación relevante) para el desarrollo y crecimiento de un entorno significativo para la sociedad civil y las personas afectadas por el VIH/Sida. Una clara ilustración de esta necesidad es la limitada participación de las organizaciones de la sociedad civil en las delegaciones nacionales que asisten a la Conferencia Ministerial de Dublín, y en la elaboración/corrección del texto de la Declaración. Un verdadero liderazgo de la sociedad civil sólo aparecerá como consecuencia de esfuerzos activos por parte de gobiernos y agencias internacionales para ir más allá de una participación meramente simbólica de ONG y personas con VIH en la planificación, implementación y evaluación de programas y decisiones relacionados con el VIH/Sida.
Sostenemos que es una obligación de la comunidad internacional, y de los jefes de copatrocinadores individuales del Programa conjunto de Naciones Unidas sobre VIH/Sida en particular, demostrar un liderazgo auténtico mediante la identificación y determinación de los gobiernos y regímenes de la región cuyas políticas y leyes en y por sí mismas constituyen barreras significativas para la realización de respuestas eficaces al VIH/Sida. Por ejemplo, respuestas y políticas nacionales poco eficaces, atención y liderazgo político inadecuados, factores culturales y económicos que aumentan la vulnerabilidad al VIH/Sida (incluyen leyes sobre drogas ilegales y trabajo sexual) contribuyen a la expansión de la infección en nuestra región. Donde tales prácticas persisten, merecen mayor atención que las denominadas “buenas prácticas”. Como ejemplo específico, los directores de agencias de Naciones Unidas que tomaron parte de la Conferencia Ministerial de Dublín deberían realizar una exposición inmediata, específica y pública de la negación por parte de algunos de nuestros gobiernos a ofrecer tratamiento adecuado científicamente probado y programas de reducción de riesgos (a pesar del hecho de que la mayoría de las infecciones por VIH de la región se produzcan por vía de uso de drogas inyectables).
Aunque no han aparecido los detalles todavía, apoyamos en principio la propuesta de establecer y reforzar los foros de colaboración nacional del VIH/Sida.
Desde nuestro punto de vista, la sección de la Declaración que se refiere a la provisión de “mayores recursos para respuestas nacionales y regionales frente al VIH/Sida” es totalmente inadecuada.
• Repetimos y reafirmamos la demanda explícita de la UE y todos sus estados miembros a asumir compromisos nacionales sustanciales y a largo plazo para: a) financiar esfuerzos nacionales frente al VIH/Sida, y b) apoyar el Fondo Global contra el VIH, la tuberculosis y la malaria (GFATM) de acuerdo a un marco de “contribución equitativo” basado en las respectivas GDP nacionales.
• Reiteramos que todos los gobiernos deberían no sólo comprometerse ellos mismos a un aumento considerable de los presupuestos nacionales adicionales a disposición del VIH/Sida, sino que deberían implementar de inmediato un plan de trabajo preciso, con marco temporal y públicamente transparente relacionado con el desembolso de estos fondos, en particular describiendo cómo y cuándo estarán a disposición de las ONG, incluidas las organizaciones de base comunitaria y organizaciones de personas que viven con VIH/Sida.
• Repetimos y apoyamos la resolución del Comité de Desarrollo y Cooperación del Parlamento Europeo para un aumento de la contribución financiera en general de la UE al GFATM hasta un mínimo de 1000 millones de euros al año de manera sostenida.
• Recomendamos que los fondos disponibles a través de Fondo de Desarrollo Europeo sean movilizados y puestos a disposición tan pronto como sea posible en apoyo a la respuesta global contra el VIH/Sida.
Recomendamos la propuesta realizada por el Gobierno Irlandés durante la actual conferencia en el sentido de que la UE nomine un Embajador para el VIH/Sida con responsabilidad específica para la coordinación y la información sobre la pandemia en toda la región, así como para el control de la puesta en práctica de la Declaración de Dublín. Una de las responsabilidades del Embajador de la UE para el VIH/Sida debería ser la supervisión del desarrollo y utilización de un plan de acción específico para la implementación de la declaración, así como un conjunto de indicadores clave sobre el compromiso político en el ámbito del VIH/Sida en la región.
Agradecemos al Sr. Tom Kitt, Ministro irlandés de Estado para la Cooperación en Desarrollo y Derechos Humanos, por su compromiso personal en el abordaje del VIH/Sida en la región, y en especial por su referencia al grave impacto que la epidemia tiene en la capacidad de las naciones para pagar su deuda externa, así como la necesidad de que el proceso HIPC tenga este hecho en cuenta.
También apreciamos el esfuerzo del Gobierno Irlandés en procurar que el VIH/Sida siga siendo una prioridad para las siguientes presidencias de la UE, entre ellas la de Holanda, Luxemburgo y el Reino Unido, y observamos con interés que éstas cubren el mismo período de tiempo que los objetivos de segundo nivel de la Declaración de UNGASS y el actual objetivo de la OMS “3 por 5”.

Sobre prevención
Aunque apoyamos los objetivos específicos en prevención incluidos en la Declaración de Dublín, también añadiríamos que los esfuerzos para la prevención de la transmisión del VIH entre los grupos más vulnerables en todos los países de la región deberían estar basados en la evidencia científica disponible y los estudios de eficacia de otros entornos, y deberían incluir explícitamente:
• Asegurar la provisión y el acceso total a unos servicios y una educación sobre sexualidad y salud sexual y reproductiva globales, independientemente de la raza, el sexo, la edad, el estado serológico y socioeconómico y la orientación sexual;
• Acciones positivas para el desarrollo e implementación de estrategias para la “prevención positiva” de personas que viven con VIH, con el fin de contrarrestar la complacencia derivada de la existencia de tratamientos;
• Estrategias de reducción de riesgos y daños, incluida la disponibilidad y accesibilidad de diagnóstico/tratamiento de ITS, condones y lubricantes, así como intercambio de agujas y jeringas y programas de sustitución de drogas y mantenimiento para todas las personas;
• Educación entre iguales sobre VIH para y entre jóvenes;
• Tener en cuenta sustitutos de la leche materna de madres con VIH/Sida siempre que sea aceptable, factible, posible, sostenible y seguro; de lo contrario, su uso podría conducir a una mayor morbilidad y mortalidad infantil en países con escasos recursos;
• Provisión de regímenes óptimos de fármacos para prevenir la transmisión perinatal del VIH.

Ratificamos específicamente el párrafo 52 de la Declaración de UNGASS y el objetivo temporal que conlleva:
En el 2005, asegurar que se encuentra disponible en todos los países, especialmente en aquellos más afectados, un amplio espectro de programas de prevención que tengan en cuenta las circunstancias, ética y valores culturales locales, incluyendo información, educación y comunicación en los idiomas más utilizados por comunidades, respetuosos de las culturas, destinados a reducir conductas de riesgo y animando a una conducta sexual responsable, incluyendo la abstinencia y la fidelidad; amplio acceso a artículos esenciales, entre ellos los condones femeninos y masculinos y equipos de inyección estériles; esfuerzos de reducción de riesgos relacionados con el uso de drogas; amplio acceso a counselling y prueba voluntaria y confidencial; suministro seguro de productos sanguíneos, y un tratamiento precoz y eficaz de infecciones de transmisión sexual.
Reconocemos el hecho de que el aumento inminente de la UE conducirá a una mayor movilidad y migración entre estados. Las poblaciones móviles necesitarán tener acceso a servicios de prevención y cuidado culturalmente adecuados.
Los controles fronterizos y las medidas restrictivas relacionadas con el estado serológico frente al VIH y dirigidos a las poblaciones móviles son contrarios a la protección de los derechos humanos y no tienen ningún sentido en términos de salud pública.
Recomendamos y apoyamos la reciente demanda realizada por organizaciones de la sociedad civil ante la Organización Mundial de la Salud para la inclusión de la metadona en la Lista de Fármacos esenciales de la OMS.
Recomendamos además la llamada de la Declaración hacia mayores compromisos financieros para la investigación de nuevas tecnologías de prevención. Damos la bienvenida a los recientes progresos realizados gracias a cooperaciones públicas-privadas y organizaciones de la sociedad civil para acelerar el desarrollo de vacunas y microbicidas seguras, eficaces y accesibles. Urgimos a la comunidad internacional a que inicie un diálogo urgente sobre la forma en que podemos asegurar que tales tecnologías llegan a las personas que más las necesitan.
Reiteramos que la respuesta al VIH/Sida, incluida la provisión de servicios de prevención, debería estar enmarcada en un enfoque vigoroso y significativo basado en los derechos humanos, evitando el uso de lenguaje discriminatorio, con un énfasis especial en aquellos derechos que estén relacionados con el VIH/Sida, en particular los acuerdos y convenciones internacionales adoptados por las Naciones Unidas, tales como el Convenio Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos, la Convención para la Eliminación de todas formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW, en sus siglas en inglés), la Convención sobre los Derechos de los Niños, la Convención contra la Tortura y cualquier otro Tratamiento o Castigo degradante, cruel o inhumano.
Recomendamos además que deberían desplegarse recursos destinados a programas de prevención de manera sólida, culturalmente relevante y basada en la evidencia. La reserva de recursos para componentes específicos de programas de prevención está destinada a convertirse en un conjunto de servicios subóptimos y debería, por tanto, evitarse.

Sobre la vida con VIH/Sida
Aunque la Declaración observa de manera implícita que la prevención, cuidado, apoyo y tratamiento son elementos que se refuerzan mutuamente para una respuesta eficaz ante la epidemia, es necesario trabajar activamente por un equilibrio entre estos elementos en todos los contextos nacionales.
Reconocemos la importancia de un amplio acceso a counselling y prueba voluntaria y confidencial (VCT, en sus siglas en inglés) como punto de inicio de todos los servicios de atención y apoyo para personas con VIH/Sida. Dada la ausencia de un objetivo específico en la Declaración de Dublín en este aspecto, nos referimos específicamente, y recomendamos, los objetivos de UNGASS a este respecto.
Apremiamos además a los países de la región a establecer la ilegalidad de la prueba obligatoria como requisito previo al contrato laboral.
Recomendamos específicamente que el objetivo de hacer que tres millones de personas reciban tratamiento ARV a finales de 2005 debería ser convertido en objetivos específicos a nivel nacional según la prevalencia relativa actual. Por ejemplo, de acuerdo a las aproximaciones actuales sobre VIH, Europa y Asia Central comprenden un 3,9% de la prevalencia global. La misma proporción del objetivo “3 por 5” de la OMS indica que el objetivo regional para las personas que recibirán ARV a finales del 2005 debería ser de 116.000, cifra que debería ser desglosada para ofrecer objetivos específicos mensurables para cada país de la región.
Apoyamos el párrafo 22 de la Declaración y también alentamos la implementación del acuerdo de 30 de agosto de OMC (Organización Mundial del Comercio) en la Declaración Doha sobre TRIPS y Salud Pública, sin más restricciones ni condiciones, a través de las legislaciones nacionales.
Las poblaciones migrantes y minorías étnicas que viven con VIH necesitan tener acceso a tratamiento, cuidado y apoyo, independientemente de su situación de residencia. Deberían estar protegidos frente a la expulsión y/o la deportación a países donde no puedan continuar el adecuado tratamiento.
La comunidad, los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado internacionales deberían adoptar iniciativas extraordinarias para explotar en su totalidad los acuerdos comerciales o adaptarlos con el fin de garantizar el acceso al tratamiento y los cuidados.

Sobre la cooperación
Se están llevando a cabo acciones e iniciativas de base comunitaria en respuesta a la epidemia a gran escala. Cuanto más sabemos sobre la epidemia y los patrones de conducta y las interacciones sociales que subyacen en la diseminación del VIH, así como posibles respuestas, se está situando más énfasis en el valor de la experiencia y la profesionalidad a nivel comunitario.
La Declaración de Dublín no muestra un reconocimiento suficiente del papel dominante que las comunidades y los esfuerzos de capacitación han desempeñado, y continua desempeñando, en la respuesta contra el VIH/Sida. El papel de las comunidades debe verse complementado por los esfuerzos gubernamentales para establecer cooperaciones transparentes y equitativas con la sociedad civil, en gran parte potenciando activamente a los grupos vulnerables y/o marginalizados para que participen en el diseño, implementación y evaluación de los programas nacionales de VIH/Sida. Por ejemplo, estos principios deberían aplicarse al establecimiento y operaciones de los Mecanismos de Coordinación por Países a través de una corrección específica de la normativa y los procedimientos del GFTAM.
Resaltamos la importancia de una participación significativa de, y el apoyo a las personas con VIH/Sida a todos los niveles de toma de decisión, planificación, implementación y evaluación. Aprovechamos la oportunidad de repetir la importancia del principio de Mayor Participación de las Personas con VIH/Sida (GIPA, en sus siglas en inglés).

Sobre el Seguimiento
Reconocemos que la Declaración de Dublín expresa muchos compromisos por parte de los gobiernos y estados miembros de la UE. No obstante, los compromisos no cumplidos no son suficiente: todos los gobiernos deben asumir la responsabilidad de sus acciones contra el VIH/Sida. El seguimiento de la Declaración de Dublín no debería incluir sólo revisiones nacionales periódicas y una revisión anual vinculada a la Presidencia Europea de un día. Proponemos el establecimiento de un organismo evaluador independiente (quizás una Comisión Europea) ante la que los gobiernos deban someter informes bianuales sobre su cumplimiento de lo previsto en la Declaración. Los participantes en este organismo evaluador deberían incluir personas con VIH/Sida, organizaciones de la sociedad civil y jóvenes, y también deberían tener en cuenta informes paralelos realizados por la sociedad civil. Este organismo debería presentar sus recomendaciones a los gobiernos respecto a su cumplimiento de los compromisos adquiridos en la Declaración. Reiteramos que este papel evaluador debería formar parte de la responsabilidad y el mandato del Embajador de la EU para el VIH/Sida propuesto.
En conclusión, las organizaciones de la sociedad civil que tomaron parte en la conferencia presentan un compromiso colectivo para hacer realidad las aspiraciones y acciones incorporadas en la Declaración de Dublín en nuestros respectivos países. Nos esforzaremos en el desarrollo de nuestras capacidades de trabajo en red, defensa civil y cabildeo en toda la región con ese fin, por lo que apoyamos consistentemente la referencia que hace la Declaración a una mayor cooperación y trabajo en red regional (párrafo 32).
Haciéndonos eco de las palabras de An Taoiseach Bertie Ahern en su presentación inaugural de la conferencia: “Tenemos que abandonar Dublín con un plan de acción para combatir el VIH/Sida en nuestra región”. Las organizaciones de la sociedad civil de todos los países de nuestra región estamos dispuestas a convertir la Declaración de Dublín en acciones, en un espíritu de cooperación transparente, genuina e igualitaria.